**Punto de vista de Mariana**
Lo miré.
—¿Disculpe?
—Esta mesa está reservada.
Eché un vistazo al comedor. Estaba medio vacío. Había docenas de mesas libres. Podía ver tres mesas cerca de la cocina sin nadie sentado. Había una mesa larga junto a la pared del fondo con solo dos personas. El comedor no estaba lleno. Nunca lo estaba a esa hora, porque la mayoría del personal comía antes o después según sus turnos.
—¿Para qué? —pregunté.
Su mandíbula se tensó ligeramente.
—Eso no es de tu incumb