**Punto de vista de Aria**
El peso de la ceremonia de nombramiento se instaló en mi pecho en cuanto desperté. Dos días. Se sentía como una cuenta regresiva hacia una ejecución.
Las criadas me vistieron en silencio. Sus manos eran eficientes, sus rostros inexpresivos. Me trataban como a un maniquí que preparaban para una subasta. Abrazaba con fuerza a mi hijo contra mí mientras trabajaban; su calor sólido era lo único real en la habitación.
Cuando terminaron, me concedieron permiso para salir. N