### Punto de vista de Valente
Mi medio hermano menor entró pavoneándose, con las manos en los bolsillos. Llevaba la camisa desabotonada en el cuello. El pelo revuelto, como si acabara de salir de la cama o de la de otra persona. Tenía la sonrisa cruel de nuestro padre.
«Empezasteis la fiesta sin mí», dijo Arelio, con tono ligero y divertido.
«No estabas invitado», respondí, sin girarme del todo para mirarlo.
«Yo voy donde quiero», se encogió de hombros. «Reglas de padre. Le gusta que aprenda».