**Punto de vista de Aria**
Lo primero que vi fue al hombre enmascarado levantando la cabeza y girándose hacia mí. Sus ojos eran solo sombras oscuras detrás de los agujeros de la tela negra. No habló. No emitió ningún sonido. Simplemente avanzó hacia mí con pasos largos, rápidos y decididos.
—¡Aléjate de mí! —grité, con la voz ronca y desgarrada saliendo de mi garganta. Apreté a mi bebé tan fuerte contra mi pecho que temí estar haciéndole daño, pero no podía aflojar los brazos. Sus pequeños llantos vibraban contra mi piel.
El hombre no redujo la marcha.
Extendió la mano hacia mí y yo me empujé hacia atrás hasta la esquina del cuarto, aplastando la espalda contra la pared fría. Intenté envolver a mi hijo con todo mi cuerpo, subiendo las piernas, encorvando los hombros sobre él. La mano enguantada del hombre se cerró alrededor de mi brazo superior. Su agarre era como hierro. Me arrancó hacia arriba.
Un dolor agudo y desgarrador me recorrió desde el hombro hasta todo el cuerpo. Volví a gr