ARIA
Leo balbuceó algo que no entendí, una cadena de sonidos que podrían haber sido palabras. Luego agarró la camisa de Valente y tiró de ella. Valente se inclinó ligeramente hacia abajo.
—¿Qué pasa?
Leo lo señaló.
—Otra vez.
Valente frunció ligeramente el ceño.
—¿Otra vez qué?
Leo hizo un sonido, frustrado porque no lo entendían. Entonces —
—Arriba.
Me reí de nuevo.
—Quiere que lo cargues otra vez.
Valente suspiró suavemente. Pero aun así lo levantó. Lo alzó con facilidad, acomodándolo con