**ARIA —S**
Leo dormía en su pequeña cama al otro lado de la habitación. Su respiración era constante y suave, el único sonido que rompía el silencio de la cabaña. La noche nos envolvía como una manta, espesa y oscura, pero yo no conseguía tranquilizarme.
Me movía por la habitación, intentando mantenerme ocupada. Doble la manta de Leo dos veces, alisándola aunque no lo necesitaba. Metí los bordes bajo el colchón, luego los saqué y la doblé de nuevo. Después me acerqué a la ventana y ajusté la c