Descubriendo una verdad oculta.
Esmeralda
—Mis dedos temblaban y jugueteaban nerviosos entre ellos, mientras observaba el entorno del pequeño restaurante. Un lugar discreto, alejado del bullicio de la ciudad, casi secreto. Pablo me había informado que había conseguido que Luciano Moretti aceptara reunirse conmigo. Al principio, Luciano pareció confundido, sin entender del todo mi insistencia, pero yo no soy tonta. Sabía que había algo detrás de su repentino interés en mi hijo Emir.
Quería morderme las uñas, pero me contuve.