Eleazar.
Finalmente, el día había llegado. Estaba más que emocionado, pero no voy a mentir, también me sentía un poco nervioso. Hoy iba a presentar a Ayla, mi novia, a mis padres, y ella haría lo mismo con los suyos. Mientras me vestía, me miraba en el espejo, y no podía negar la felicidad que se reflejaba en mi rostro. Había esperado este momento por semanas, me había preparado mentalmente una y otra vez, repasando cómo iría todo. Ajusté mi pajarita y me puse el reloj que me había regalado mi