Planes malévolos.
Erín
Estoy de pie, observando las imágenes de esa mujer en la pantalla del centro comercial. Todos la miran, la admiran, como si fuera la reina del maldito universo. Maldita sea, Eiza Montiel, tu felicidad no durará mucho más. Ese estúpido de Emir, ni siquiera me creyó cuando lo felicité cuando fui a la catedral. ¿A quién le importa? No necesito que me crea. Ya tengo un plan, uno mucho más elaborado para destruirte, a ti Eiza y a él. Y esta vez, no fallaré.
Ni siquiera mi primera idea de deshac