Yuri.-
Recupero el aliento después de desahogar mi ira con mi amante, no se movía, solo sollozaba.
— Ya no me sirves –saqué mi arma y apunté a su cabeza, la sangre de inmediato salpicó por todo el lugar.
(…)
— Limpien mi habitación, remodelen todo –le ordené a la servidumbre.
Caminé hasta mi oficina, con Igor mi hombre más leal.
— Tráeme al imbécil del italiano, es hora de poner en marcha el plan B.
Cuando Nadia Koleva se reencuentre con su primer amor será interesante, ahora con el imbéc