En el despacho de Boris, uno de los ambientes más alegres de la casa cuando el hombre vivía, el aire se siente pesado porque los descubrimientos no cesan y esta son en contra de la familia Minsky y su legado. Igor señala unos documentos sobre el escritorio mientras continúa frente al ordenador, Egor y Vladimir escuchan con atención.
—Estas rutas en Finlandia han sido alteradas —explica Igor con el ceño fruncido—. Obviamente ya sabemos quién está desviando los registros. Pero si no inspeccionamo