—Darko, debes calmarte —el hombre parece una presencia demoníaca.
La oscuridad lo ha cubierto por completo ante la citación ante un jurado de menores. La presencia de Yarel Camell ha hecho que Darko desee de nuevo ser el monstruo debajo de la cama del hombre.
—No me pidas que me calme cuando esa maldita escoria esta citándonos para quitarnos a nuestra hija —sisea como una serpiente a punto de atacar una inocente presa —. No puedes pedirme tal cosa en este momento.
—No estoy pidiéndote piedad pa