El cuerpo de la enfermera cae con un golpe seco sobre la alfombra, la mujer tiene la mano en el arma. Sus ojos se abren y trata de hablar, Oksana no siente ni un poco de arrepentimiento al acuclillarse a su lado para observar como muere. Cuando sus ojos pierden el brillo, sonríe con una inocencia fascinada por lo que ha hecho.
—Mi bebé también se desangró, mi papi tiró del cordón umbilical y cuando lloraba salía un pequeño chorro de sangre hasta que dejó de llorar y de moverse —una lágrima se de