Mientras arriba en el patio de La Mansión todo es risas y emoción, en el sótano, en el lugar donde se encuentran los muertos vivientes o lo que es igual decir: los prisioneros de Nicolay. Gabriel Maldonado no solo mejora su condición física, sino que tiene un plan para escapar con ayuda del chico nuevo al cual ya se ha ganado.
—Aquí tienes señor, el agua que me pidió —el muchacho le hace entrega de un vaso plástico con agua potable.
—Muchas gracias amiguito. Te recordaré cuando salga de aquí —e