La luz de la mañana se filtró por las rendijas de las cortinas pesadas, golpeando directamente los párpados de Declan. Intentó moverse, pero un gemido ronco y doloroso escapó de su garganta antes de que pudiera detenerlo. Su cuello estaba rígido como una tabla y sentía una punzada aguda en la zona lumbar que irradiaba hacia los hombros.
Dormir en una silla de diseño moderno, por muy estética que fuera, no estaba pensado para un hombre como él, y mucho menos para pasar una noche entera en una po