Valentina dejó escapar un suspiro tembloroso, permitiendo que las palabras fluyeran como una presa rota. No podía guardárselo más; la presión de actuar como una mujer de negocios impecable frente a Declan se había vuelto insoportable.
—Lo siento... realmente no quiero que me veas como una persona débil —emitió con la voz entrecortada—, pero no puedo evitarlo. Me siento destruida emocionalmente. Siento que cada segundo el aire se vuelve más irrespirable. ¿Cómo podría sentirme normal si mi vida c