La luz de la mañana se filtraba por las cortinas pesadas, trayendo consigo la realidad de un nuevo día. Declan abrió los ojos y lo primero que notó fue una sensación de hormigueo intenso que le recorría el brazo izquierdo, como si miles de agujas invisibles se clavaran en su piel. Al bajar la vista, descubrió la causa: Valentina estaba recostada sobre él, con la cabeza apoyada en su bíceps y el cuerpo ovillado buscando su calor.
Ella dormía plácidamente, con una expresión de calma que hacía dí