El silencio que siguió a la acusación de Valentina fue asfixiante. Las palabras "diez millones de dólares" flotaron en el aire como un insulto final, una prueba tangible de que, para Declan, todo se podía solucionar con una transferencia bancaria. Él la miró, dándose cuenta de que la brecha entre ellos no era solo geográfica, sino moral.
—Ese dinero... —comenzó Declan, con la voz quebrada—, no era para comprar tu ausencia, Valentina. Era para asegurarme de que, si yo no despertaba de esa cirugí