—¡Lo has arruinado todo, Valentina! —La voz de su padre era un látigo a través de la línea—. Acabo de hablar con los inversores. Las acciones se han desplomado en el mercado de futuros. La colección va a ser un fracaso total porque la cara de la campaña eres tú, ¡y ahora eres veneno para la marca!
—Papá, por favor, yo no quise... —intentó decir ella, con la voz rota.
—¡No me interesan tus excusas! —la cortó Arthur, implacable—. Escúchame bien, porque no lo voy a repetir. Te ordeno que renuncies