Capítulo 187
DÉBORA ANDRADE
Puse los ojos en blanco y me pasé todo el rato fingiendo, mirando por la ventana, jugando con el móvil, sentada en mi cómodo sillón, que siempre está pegado a la pared.
Luigi no dejaba de mirarme, pero yo me hice la muerta para no tener que acostarme en la cama con él, que estaba desnudo, como un dios, estirado en la cama.
— No te voy a morder... —dijo finalmente—. Si quieres tumbarte aquí, hace calor.
— Me has enfadado, lo sabes muy bien. —