Capítulo 73 —El rastro que se traga la noche
Narrador:
Eloísa no se había movido, seguía sentada junto a la cama donde habían puesto a Tony, luego de extraerle las balas, con la espalda rígida y las manos apretadas sobre una toalla húmeda que ya no estaba del todo limpia. La lámpara iluminaba apenas lo suficiente para que la sangre no se viera como un charco, sino como una sombra que insistía. La casa olía a alcohol, a metal caliente, a miedo.
Tony respiraba.
Eso era todo lo que Eloísa se permit