Capítulo 128 —Nosotros ya sabemos
Narrador:
La casa ya no parecía una casa. Parecía una trampa con techo.
El aire olía a tierra húmeda, a pólvora vieja, a miedo recién estrenado. Y a ese otro olor, silencioso, que aparece cuando alguien entiende que, haga lo que haga, ya no está al mando.
Afuera, la noche seguía viva con grillos y hojas moviéndose con el viento. Adentro, la noche era otra cosa: era un animal quieto, con los colmillos afuera.
Gustavo estaba atado a una silla, en el centro de la h