56. las últimas marcas
El tiempo es realmente relativo. En algunos momentos, los segundos pasan demasiado rápido; en otros, parecen durar una eternidad.
Especialmente cuando una frase como “no es lo que piensas” puede decirse en dos segundos y cambiarte toda la vida.
No puedo arriesgarme a que esa frase se diga ahora.
“Contrólate”, me ordeno mentalmente, dando un paso adelante.
—James, ¿vas a quedarte ahí parado mientras tu hija está en el suelo? —pregunto, usando el tono irónico que tanto detesta—. Y luego soy yo el