209. El peso de la despedida inevitable
Acostada junto a Ethan por última vez antes del viaje, no consigo dormir. A pesar de tenerlo aquí conmigo, es la distancia que nos espera lo que me roba el sueño.
En pocas horas estaré en otro lugar, sola, sin él a mi lado. Ya no voy a despertar con el desayuno que me lleva a la cama ni a dormirme escuchándolo trabajar hasta tarde frente a su laptop.
Sintiendo mi inquietud, Ethan se mueve y me atrae más hacia él. Me acurruco entre sus brazos, encontrando consuelo en su calor.
—Todo va a salir b