202. Exclusivamente mío
Ethan deja la laptop a un lado para abrir la puerta, y enseguida entra la enfermera.
Clara, una mujer de mediana edad, ya había estado aquí ayer, cuando regresé del hospital.
—Buenos días, señorita Bennett. ¿Cómo se siente hoy?
—Sobreviviendo —respondo con honestidad—. Un día a la vez.
Clara sonríe mientras prepara sus cosas.
Durante unos minutos, todo sigue la rutina habitual: revisa mis signos vitales, me ayuda con la medicación, controla cómo va cicatrizando la herida…
—La recuperación está