152. Mi refugio secreto
“Mia Bennett”
En cuanto nos levantamos del banco de piedra, Ethan me rodea la cintura con esa familiaridad que siempre me provoca escalofríos. Su mirada intensa se clava en la mía y, por un instante, olvido por completo la idea que se me había ocurrido.
—No sé cuál era tu plan para relajarme —susurra contra mi oído, atrayéndome más cerca—, pero yo conozco una forma excelente de hacerlo arriba, en mi habitación… en mi cama.
Siento cómo me arden las mejillas y disimulo con una risita baja.
—¡Eres