136. cómo destruir a quien confía en ustedes
Siento la sangre helárseme en las venas. La amenaza, pronunciada con esa frialdad tan calculada, parece congelar el aire a nuestro alrededor.
—Papá —mi voz sale temblorosa—, no fue así…
—¿No? —se gira hacia mí. El dolor en sus ojos es devastador—. Si no sabía quién eras, es imposible que haya decidido actuar sin…
—Mil dólares —Ethan lo interrumpe, admitiendo al fin la verdad—. Ese fue el dinero que dejé.
El sonido que sale de la garganta de mi padre es casi animal. Sus manos vuelven a cerrarse