113. El amor exige sacrificios
Siento el corazón latiéndome de forma desbocada y la respiración atrapada en la garganta mientras miro a Miranda.
No responde de inmediato. En cambio, sus ojos recorren mi rostro, atentos a cada detalle de mi expresión, deleitándose con mi desesperación como si fuera un trofeo.
Entonces, una sonrisa pequeña, casi amable, asoma en sus labios, como si estuviera a punto de dar una lección a una niña ingenua.
—Porque, al contrario que tú —da dos pasos atrás, observándome—, a mí sí me import