114. El ogro de siempre
“Ethan Hayes”
El comportamiento raro de Mia durante toda la tarde no se me va de la cabeza. La forma en que evitó mi mirada, cómo ignoró mis mensajes…
—¿Señor Hayes? —Anna, la asistente de los accionistas, interrumpe mis pensamientos—. ¿Quiere que prepare un resumen de la reunión ahora?
—No hace falta —respondo, cogiendo el móvil por enésima vez. Todavía nada—. Puede irse.
Asiente, ya acostumbrada a mi indiferencia, y empieza a ordenar los papeles sobre la mesa mientras salgo de la sala de