Me quedé dormida antes de que Ciro saliera del baño.
Lo último que recuerdo fue el sonido del agua cayendo detrás de la puerta y mis dedos rozando mis labios todavía hinchados por el beso.
Nuestro beso.
A la mañana siguiente desperté sola.
Y sinceramente agradecí que fuera así. Porque no tenía idea de cómo iba a mirarlo a la cara después de lo que había pasado entre nosotros.
Me cubrí el rostro con una mano apenas abrí los ojos.
Había besado a Ciro Cavalli.
Y peor aún, me había gustado demasiad