(Narrado por Viktoria)
Abrí los ojos muy despacio.
Todo me dolía. Un dolor sordo, profundo, que venía del abdomen y se extendía hacia cada rincón de mi cuerpo. Olía a desinfectante. Oía un pitido constante, monótono, que me taladraba la cabeza. Una máquina. Estaba conectada a una máquina.
¿Dónde estaba?
Intenté moverme y el dolor me arrancó un gemido. Mi mano se aferró instintivamente a algo cálido. Algo que se movió un instante.
Parpadeé para enfocar. La luz era tenue, apenas una lámpara encen