No pude dejar de pensar en la carta.
La releí tantas veces que terminé memorizando cada palabra. Fue entonces cuando descubrí algo que antes había pasado por alto.
En el reverso, casi borrada, había una dirección. Nikolai no solo me había contado la verdad. Me había dado el lugar exacto donde retenían a mi madre.
Me levanté de inmediato y salí de la habitación.
Encontré a Ciro en el despacho revisando unos documentos con Enzo.
—Mira esto.
Le entregué la carta.
Él observó la dirección durante un