Había pasado gran parte de la noche pensando.
Quizás seguía demasiado enfadada. Y estaba siendo muy dura.
No significaba que hubiera perdonado a Ciro. Ni de cerca. Todavía había heridas que seguían abiertas. Cosas que no podía olvidar por mucho que él insistiera en que lo intentara.
Pero también estaba Cael.
Y cada vez que veía a nuestro hijo mirarnos, esperando que actuáramos como dos personas civilizadas, sentía un poco de culpa.
No quería que creciera pensando que sus padres se odiaban.
Así