Ese pedido bajo, casi un susurro, me hace suspirar con frustración, porque aunque me moleste de sobremanera, es casi como si hubiese saltado con garrocha sobre los muros que acabo de levantar... inútilmente.
¿Por qué no puede dejar las cosas así? ¿Por qué no puede simplemente dejarlo estar? ¿Es tan difícil el hacer lo que le digo? ¿Tan complicado dejar estar el tema?
Miro sus ojos y encuentro inmediatamente la respuesta: no servirá de nada negarme a responder, él no va a dejar de insistir, ha