Lo veo tragar bajo mi atenta mirada, bajo mis pupilas fijas en su rostro, sin perder siquiera el más mínimo movimiento de cada una de sus pestañas. Y él lo sabe, sabe perfectamente que estoy esperando a que me responda, que estoy atenta y que quiero que conteste, que no podrá escapar de ésta conversación.
-Cariño...
-Nada de cariño, quiero la verdad, quiero escucharla de tu boca. Sé que lo hiciste...
-Pero...
-Pero nada, no quiero excusas, quiero que admitas lo que pasó. Quiero que me diga