Mi mirada se clava en él al ver la amargura con la que acaba de hablar, casi me siento identificada. Mas todo se va al carajo, cuando él empieza a reírse de la nada, dejándome completamente confundida.
-Deberías ver tu rostro, realmente te la creíste.
-Eres un idiota, ¿lo sabías?
-Está bien, está bien, lo siento, no fue mi intención molestarte. La verdad es que mis padres se fueron a Italia, a una villa familiar al retirarse. Mi padre era el dueño y fundador de una empresa de software de defen