—Bienvenida Doña Angie. Estaré observando y espero grandes cosas de ti —dijo ella, y yo asentí ante sus palabras.
—Ahora, vamos. Tu hombre está ansioso por verte —añadió justo cuando Rebel entró en la habitación con un vestido similar al mío, pero sin la abertura. Se veía impresionante. Llevaba el pelo recogido con pequeños rizos y sostenía una canasta llena de pétalos de rosas rojas y blancas.
—Mami, pareces una reina —dijo, y yo me reí mientras ella abrazaba mi vientre.
—Tú también, mi niña. ¿