—Eso puede ser cierto, pero tú morirás. Entonces, ¿por qué las chicas? —pregunté, tratando de mantener la compostura.
—¿Por qué más? Habría asegurado la muerte de todos ustedes. Entonces la posición de Don habría caído sobre mis hombros. No solo Don de la familia Moretti, sino también de los DeNucci y el Cártel. ¿Sabes, Ángel? Por eso usé el nombre de tu padre en todas las subastas a las que asistí. ¿O acaso olvidaste que cuando ocurrieron estas subastas, yo convenientemente estaba fuera del pan