—Simplemente seguimos adelante. Sé que tienes miedo de que algo pase. Nada va a pasar. Yo te protegeré. No dejaré que nada malo suceda, te lo prometo. No te preocupes tanto, Ángel, podemos superar esto —dijo él, y sentí el escozor de las lágrimas mientras me reía de lo emocional que estaba siendo. Aunque, por otro lado, estaba aterrorizada por la vida que llevaba dentro. No podía perder otro bebé. Eso me destruiría hasta un punto sin retorno.
Permanecimos así por un rato hasta que me quedé dormi