POV: Zoé Dupont
El agua estaba tibia y olía a jazmín y a rosas, pero yo sentía frío. Un frío que me calaba hasta los huesos, que nacía en el hueco de mi pecho donde antes latía el vínculo con Lucien.
Estaba sentada en una bañera de mármol negro con patas doradas, en el centro de un baño que era más grande que mi apartamento en París. No me movía. Tenía los brazos colgando a los lados, el agua llegándome hasta el pecho, mirando un punto fijo en los azulejos de la pared.
Detrás de mí, tarareando