POV: Lucien Blanc
Despertar no fue un alivio. Fue una colisión brutal contra la realidad.
Abrí los ojos y lo primero que noté fue el silencio. Un silencio sepulcral que no encajaba con el caos que martilleaba dentro de mi cráneo. Mi cabeza palpitaba como si me hubieran abierto el cerebro con un hacha oxidada. La boca me sabía a ceniza, a bilis y a algo dulce, asquerosamente dulce.
Me senté en la cama de golpe, desorientado. Las sábanas de seda negra del Obsidian estaban enredadas alrededor de m