POV: Zoé Dupont
La puerta de mi habitación se abrió y, antes de que pudiera ver quién era, mi pecho vibró. Esa cuerda invisible que me ataba al mundo tiró con fuerza.
Lucien.
Entró como una tormenta que busca refugio. Su traje italiano estaba arrugado, su cabello era un desastre y olía a kilómetros de carretera, a cansancio y, muy levemente, al miedo de otro hombre.
—Lo tengo —dijo, sin preámbulos. Su voz era ronca, agotada—. Dante lo ha llevado a las celdas de aislamiento en el sótano. Gaspard