POV: Zoé Dupont
Dos meses.
Ese fue el tiempo que tardó la herida en mi estómago en convertirse en una cicatriz rosada y fina, gracias a los cuidados obsesivos de los médicos de la manada y, sospecho, a las noches que Lucien pasó durmiendo pegado a mí, transfiriéndome su calor curativo.
El invierno en los Alpes comenzaba a ceder, pero el aire seguía siendo frío cuando el Maybach negro se detuvo frente a la entrada principal del Silver Heights.
Esta vez no entraba como una espía infiltrada con un