Narrado por Alex
La línea se cayó. Me quedé parado en medio de la habitación oscura, el celular aún presionado contra el oído, la amenaza de Matteo Ricci flotando en el aire como un veneno. El deseo por Luna, que momentos antes era una llama consumidora, ahora se había transformado en una brasa helada de protección posesiva. La guerra acababa de ganar un nuevo frente, y el enemigo, lamentablemente, ya no era mi pelirroja rebelde, sino un depredador de mi propio calibre, que había apuntado a lo