POV: Adán
Tres días.
Tres días exactos en los que esa tarjeta negra no había servido más que para recordarme la cara de la rubia arruinándome la cabeza.
Estaba en la oficina ejecutiva de la firma, con las piernas cruzadas sobre el escritorio de caoba y un vaso de whisky a medio terminar en la mano. La luz del teléfono sobre la madera rompió el silencio del lugar cuando comenzó a vibrar. Un número desconocido.
Sonreí de lado. Contesté al tercer tono, inclinándome hacia adelante.
—Habla —solté co