Alejandro
I. La Última Fortaleza Violada
El silencio en la sala de servidores de la Red Oscura era tan denso que el zumbido de los racks se sentía como un grito. Alejandro Cifuentes, el Acero, estaba paralizado por su propia entrega. Observaba cómo Isabella, la Ceniza, manipulaba la consola que guardaba los secretos más oscuros de su vida. Ella había conectado el Espejo, el chip de silicio cuántico del enemigo, al corazón mismo de mi imperio.
—Si el Arquitecto dejó este chip, sabía que intentar