Alejandro
El Vértigo de la Cooperación
La Sala de Estabilidad, nuestro campo de batalla silencioso, se convirtió de repente en un Puesto de Comando de Crisis. Adrián, ajeno a la tempestad, terminó su toma con la calma de un Legado satisfecho.
Al salir de la sala, le di la orden a Fuentes de establecer un perímetro de seguridad digital alrededor de la mansión, bloqueando temporalmente todo tráfico de datos excepto mi canal de comunicación seguro y el de Fuentes.
Caminamos hacia mi oficina, la primera vez que Isabella entraba en mi verdadero santuario en meses. Su presencia allí era una violación de todas las reglas no escritas. Pero su información, la imagen pixelada y la críptica frase, era una amenaza existencial que no podía ignorar.
—Siéntate —dije, señalando el sillón de invitados, mientras yo volvía a mi posición detrás del escritorio—. Este problema se llama fallo de seguridad de la Ceniza, y tiene el potencial de destruir mi imagen en veinticuatro horas.
—Se llama fallo de liqu