Isabella
El Sonido de la Desactivación
El silencio de mi sala de confinamiento era, por fin, real.
Había pasado una hora desde que Alejandro se fue, tras nuestra confrontación, y el técnico contratado por Fuentes había entrado y, bajo mi fría mirada, había desactivado y retirado todos los dispositivos de vigilancia visibles. El proceso fue clínico, aséptico, y brutalmente final. El pequeño orificio en la esquina del techo, donde antes estaba el ojo de Sauron, ahora era solo una sombra de masill