Isabella
El sol de Foz do Iguaçu era una sentencia. El aire, denso y cargado de humedad del río Paraná, me envolvía. Había salido del inframundo del túnel y ahora caminaba por los bordes de la civilización, una figura patética, cubierta de barro seco, con un bebé en brazos. Anna Pérez era una indigente, y esa era mi fortaleza.
El Cerberus de Alejandro estaba allí. En el 'pescador' demasiado quieto, en el coche aparcado sin matrícula. No me veían porque su perfil de búsqueda era el de una mujer