Isabella
El aire de Ciudad del Este era un golpe constante de humedad caliente, polución y el ruido estridente de una ciudad que nunca dormía. Había llegado al inframundo, y el inframundo me dio la bienvenida con el hedor de la anarquía y el contrabando.
La casa de seguridad que Jara había dispuesto era poco más que un bloque de concreto en un callejón sin pavimentar. Sin lujos, sin fachada. Perfecta. Lejos de las tiendas de electrónica que servían como fachada para el lavado de dinero de los c